Hoy me puse a pensar la importancia que no le damos a la vida cuando ésta sin querer nos quita cosas. Pensamos que es injusta y olvidamos que sin ella no seriamos como somos. Todos estamos llenos de momentos felices y nos sentimos morir cuando algo se termina. La felicidad llega en cualquier momento. Todo el mundo se termina, hasta lo mas hermoso, hasta lo mas molesto y doloroso. Pero aprendí a sonreir y a ver la realidad tal y como es, pude darme cuenta que no sirve el orgullo cuando existe la amistad, que no sirve llorar cuando algo se va, que no vale la pena aprender a callar y que no existen fronteras cuando nos sentimos libres.

Me encanta, son verdades como templos.(:
ResponderEliminar