miércoles, 29 de junio de 2011

La leyenda del Reino Etéreo.

—Mis motivos no tienen nada que ver con el romanticismo —bufó ella, captando la insinuación—. Lo he dicho muchas veces, no hay nada entre Aer y yo. No me jugaría la vida por él...
—... Pero vas a hacerlo.
—Porque me siento responsable y porque tengo que hacerlo. Me parecen razones de más peso que un enamoramiento. De hecho, probablemente si estuviese enamorada de él no iría a buscarlo. Haría como Nuba: esperarlo eternamente... o tal vez como Taba: soñar con él sin atreverme a acercarme. Si eso es el amor, no hay duda de que yo no estoy enamorada. Porque no tengo inconveniente en ir a buscarlo, decirle que es idiota y traerlo a rastras, no importa lo enfadado o humillado que se sienta. Y eso es lo que haré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario