lunes, 25 de abril de 2011

Tus besos

No fue uno, fueron varios, a decir verdad fueron muchos, cientos, miles, o quizá infinitos. No sé, perdí la cuenta, pero sí sé, que resbalan por mi cuerpo. Algunos se deslizan por el hueco de mi axila, otros trepan por la curva de mi pecho, también los hay que se esconden en mi ombligo, los más atrevidos se pierden entre mis piernas, y los tímidos, descansan en mi cuello. Todos, incluso los que se balancean en mi pelo, son tuyos, pues de nadie mas pueden ser.
Algunos suaves, otros profundos, serenos también los hay, pero sobretodo los tenemos locos, desenfrenados, apasionados. Se cuelan por debajo de mi piel, se ocultan entre las vertebras de mi espalda, acarician mi corazón, y me pellizcan el alma.

Saben a añoranza, a nostalgia. Algunos, vienen directamente de mis sueños, y otros, simplemente los inventas. Nacen y se evaporan, los míos los quema tu piel, a los tuyos, les busqué un lugar donde guardarlos, para que no se desgastaran.
En ellos nos perdemos, dos almas desesperadas, sin espacio, sin tiempo, desafiando al vacio, que eterno nos separa.
Allí nos encontramos, y allí puedo ver tu cara, reflejo de tus deseos, que lo impregnan todo con su fragancia. En aquel lugar, donde el sexo no necesita cuerpos, donde no hay distancias, donde las sombras lo cubren todo, cuando despliegas tus alas, en aquel lugar nos encontramos, en aquel lugar, nos devoramos las almas.

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